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Cómo evitar errores de lote y fecha en una línea de producción

Cómo evitar errores de lote y fecha en una línea de producción

 

En una línea de producción alimentaria aparecen constantemente tres conceptos que pueden parecer similares, pero que cumplen funciones diferentes: lote, fecha de caducidad y fecha de consumo preferente.

No son simplemente números que hay que imprimir en un envase. Cada uno aporta información distinta y una codificación correcta resulta fundamental tanto para el consumidor como para la trazabilidad del producto.

Además, cuando se trabaja a ritmo industrial, el reto no consiste únicamente en saber qué información debe aparecer. Hay que conseguir que el código sea correcto, legible y adecuado al envase, y que pueda imprimirse de forma fiable durante la producción.

¿Qué es el número de lote de un alimento?

El lote permite identificar un conjunto de unidades de un producto alimenticio producido, fabricado o envasado en circunstancias prácticamente idénticas.

En España, el Real Decreto 1808/1991 regula las menciones o marcas que permiten identificar el lote al que pertenece un producto alimenticio.

Su importancia práctica es enorme. Si aparece una incidencia, disponer de una identificación correcta permite acotar qué productos están afectados en lugar de tratar toda la producción como si fuera homogénea.

La trazabilidad, además, forma parte del marco general de seguridad alimentaria europeo. El Reglamento (CE) 178/2002 establece que debe poder asegurarse la trazabilidad en las distintas etapas de producción, transformación y distribución.

Por eso, detrás de unas pocas cifras impresas sobre un envase existe realmente todo un sistema de información.

¿Lote y fecha de caducidad son lo mismo?

No. Cada dato cumple una función diferente dentro de la identificación del producto.

  • El lote identifica una partida de producción.
  • La fecha de caducidad aporta información temporal sobre determinados alimentos muy perecederos.
  • La fecha de consumo preferente indica el periodo durante el cual el alimento mantiene sus propiedades específicas cuando se conserva adecuadamente.

Confundir estos conceptos puede llevar a diseñar incorrectamente el mensaje que debe imprimir el sistema de codificación.

En producción industrial es habitual que una misma impresión combine varios datos: lote, fecha y, dependiendo de las necesidades de la empresa, otros datos variables.

La clave está en que esa información llegue correctamente desde el sistema de producción hasta el envase.

¿Cuál es la diferencia entre caducidad y consumo preferente?

La fecha de duración mínima o consumo preferente está relacionada con el periodo durante el cual el alimento conserva sus propiedades específicas cuando se almacena adecuadamente.

La fecha de caducidad, por su parte, se utiliza en alimentos microbiológicamente muy perecederos que pueden suponer, tras un periodo corto, un peligro inmediato para la salud humana.

El Reglamento (UE) 1169/2011 establece las reglas aplicables a esta información alimentaria.

Desde el punto de vista de la codificación industrial existe, además, una cuestión práctica especialmente importante: la información correcta debe imprimirse sobre el producto correcto.

De poco sirve conseguir una impresión perfecta si el operario ha seleccionado una fecha, lote o referencia que no corresponde a la producción que está pasando por la línea.

¿Dónde está el verdadero reto al imprimir lotes y fechas?

Muchas veces no está en imprimir, sino en imprimir correctamente miles de veces.

Una línea puede trabajar con diferentes referencias, formatos y velocidades. A ello se suman cambios de turno, modificaciones de producto y diferentes materiales de envase.

Es aquí donde la codificación industrial adquiere importancia.

El sistema debe adaptarse tanto al proceso productivo como a la superficie que se quiere marcar. No se comportan igual el cartón, el plástico, el vidrio, el film o la madera.

En SM Codificación trabajamos precisamente con soluciones de impresión manual y sistemas integrables en líneas de producción, además de consumibles y accesorios destinados a diferentes necesidades de marcaje industrial.

¿Por qué es tan importante que el código sea legible?

Un código existe para ser leído.

Parece evidente, pero en planta intervienen muchas variables: distancia del cabezal, velocidad de línea, superficie, tinta, humedad, temperatura, posición del producto o mantenimiento del equipo.

Un código parcialmente borrado o con poco contraste puede convertirse en un problema de trazabilidad aunque los datos originales fueran correctos.

Por eso, antes de implantar una solución conviene realizar pruebas sobre el envase real y en condiciones de producción reales.

No basta con comprobar que una impresora puede imprimir sobre plástico o cartón. Hay que verificar cómo se comporta concretamente sobre el material utilizado por cada fabricante.

Codificación manual o automática: ¿qué sistema conviene?

Depende del proceso.

Una impresora manual puede resultar adecuada cuando hay movilidad, volúmenes menores, embalajes grandes o productos que no pasan por una línea automatizada.

En cambio, cuando el producto circula de forma continua, integrar el sistema de codificación en la línea permite imprimir automáticamente los datos correspondientes sin detener el proceso para marcar cada unidad.

SM Codificación dispone de soluciones para ambos escenarios: desde impresoras manuales hasta equipos de impresión para línea de producción.

La elección no debería hacerse simplemente por velocidad. Hay que analizar:

  • El tipo de producto.
  • El material que se debe marcar.
  • El volumen de producción.
  • Las condiciones del entorno.
  • Los datos que deben imprimirse.

Una buena codificación empieza antes de imprimir

Cuando hablamos de lotes y fechas, solemos fijarnos en el resultado final: los caracteres que aparecen sobre el envase.

Sin embargo, una buena codificación empieza mucho antes.

Hay que decidir qué información se necesita, de dónde procede, cuándo cambia, quién puede modificarla y sobre qué superficie se imprimirá. Después llega la elección del equipo, la tinta y la configuración adecuada.

Ese análisis previo ayuda a reducir errores y permite que la codificación deje de ser simplemente una impresión para convertirse en una verdadera herramienta de identificación y trazabilidad.

En SM Codificación estudiamos las características de cada instalación para encontrar una solución de marcaje adaptada al producto y al proceso productivo.

Porque imprimir un lote o una fecha parece sencillo. Conseguir que el dato correcto aparezca de forma legible en el producto correcto, miles de veces y sin interferir en la producción, es donde realmente empieza la codificación industrial.

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